"Porque por fe andamos, no por vista." En una sola frase breve, Pablo describe toda la vida cristiana. Preferiríamos andar por vista: ver el resultado, conocer el plan, tener el camino claramente trazado antes de dar un solo paso. Pero Dios, en su sabiduría, con más frecuencia nos da una promesa en lugar de un anticipo, y nos pide que confiemos en Aquel que la hizo.
La fe no es un salto al vacío. Hebreos la define con precisión: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." Vale la pena mirar el original: la palabra griega traducida "certeza" es hypostasis, que significa "lo que está debajo sosteniendo", el cimiento, la estructura firme sobre la que se apoya un edificio. La fe no es fingir; es el suelo firme bajo nuestros pies cuando todo lo demás tiembla, un cimiento anclado no en lo que vemos, sino en el carácter de un Dios que no puede mentir.
Considera a Abraham. Dios lo llamó a dejar su tierra e ir "a la tierra que te mostraré": sin mapa, sin dirección, solo una promesa. La Escritura dice que "salió sin saber a dónde iba." Anduvo por fe. Y ese mismo Dios que fue fiel a Abraham no ha cambiado. El proverbio sigue en pie: "Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas."
Nota que confiar en Dios va unido a no apoyarnos en nuestra propia prudencia. La fe no significa que dejemos de pensar; significa que dejemos de confiar en nuestros miedos más que en sus promesas. Cuando nuestro entendimiento se agote —y se agotará—, su camino continúa. Pablo nos recuerda dónde poner los ojos: "no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas."
Quizá hoy estés al borde de un precipicio, sin poder ver el siguiente paso. Eso no es señal de que Dios te haya abandonado; es una invitación a caminar con Él un paso a la vez. Rara vez nos muestra toda la escalera. Simplemente dice: "Sígueme", y alumbra el escalón que tienes delante.
Reflexiona: ¿Qué decisión o preocupación estás tratando de "ver" con claridad? En lugar de exigir la imagen completa, pídele a Dios la gracia de dar el siguiente paso de fe, confiando en que Él enderezará tu camino.